sábado, 26 de marzo de 2011

Be Bob Clandestino

Hace mucho que hice estás fotos (13/09/2006), y que hice una entrada en el blog. Aquella entrada está hoy borrada, pero conseguí recuperar el texto por ahí.

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Be Bop Clandestino

Siempre en la mismas calles. Nunca falta a su cita, no puede permitirselo.
Allí espera el fin del día viendo pasar a la gente, levantándose de cuando en cuando y tocando algo, no mucho, lo justo para atraer la atención de alguno y si de paso suelta unas monedas mejor.
Tampoco puede hacer mucho más porque una enfermedad degenarativa se va llevando la movilidad de sus dedos poco a poco. No sé, como no debe saber casi nadie, por qué Malik acabó en la calle. Por qué paso de ser aquel maestro que vino a España, tutelo a José Luis Gutierrez en el 96 y encabezaba sus grupos, a tener que luchar en la calle para cuadrar su pensión.



Allí vende sus discos y recoge unas monedas. Nació en Kansas y ahora vive en Madrid. Cuando era joven se le llegó a considerar uno de los mejores saxofonistas de jazz del mundo.



Malik Yaqub defiende su estilo, el Be Bop Clandestino. Y así es, porque es imposible que la masa de gente pueda ignorarlo más.
Pero este músico de la generación que mamó de Elmo Hope, Jack De Jonnette, Charlie Parker y tantos otros esconde un secreto, su música.
Porque su música es buena.
Generalmente pocos la escuchan, porque no se prodiga mucho tocando y porque el sonido de su saxo se aplaca rápidamente con la marea de coches, gente y obras que podéis encontrar en la plaza de Callao...
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Lo último que sé de él (aunque es bastante anterior a que yo sacara las fotos, de facto la noticia parece ser de hace 20 años) es que lo habían detenido y se había firmado una orden de expulsión.

Hace tiempo que no se le ve en Callao.

Hoy, como hice hace algo más de 4 años vuelvo a colgar este tema suyo.




Escuchando Black Hole Sun de Soundgarden

jueves, 24 de marzo de 2011

Terminé el último libro de Murakami. Sputnik, mi amor.
Un poco decepcionante. No congenio suficiente con los personajes para coger el tranquillo. El final no estuvo del todo mal pero el daño ya estaba hecho.
Era a mi última oportunidad al escritor y creo que ha salido perdiendo.

Lo añado a mi lista de libros a dar/cambiar